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Campo de concentración de Sachsenhausen

Como ya os comenté en el post de preparativos y presupuesto de 6 días en Berlín, una de las excursiones más conocidas si dispones de tiempo suficiente en la capital alemana es la visita al Campo de Concentración de Sachsenhausen. Este campo de concentración se encuentra a 35 km al norte de Berlín y es una de las visitas más duras que he hecho durante un viaje. Tenéis que ir preparados porque no va a ser muy agradable, pero en mi opinión merece mucho la pena. 

Un poco de historia

El campo de Sachsenhausen es un campo de concentración (no de exterminio, como Auschwitz). Allí murieron 30.000 personas de las 200.000 que pisaron el campo (para que os hagáis una idea, en Auschwitz murieron más de un millón de personas).

Este campo fue construido en 1936 y se utilizó principalmente como cárcel para presos políticos. Sin embargo, con el tiempo se fueron llevando más y más presos judíos y también militares soviéticos.

Finalmente, el campo de concentración de Sachsenhausen fue liberado el 22 de Abril de 1945.

Campo de concentración de Sachsenhausen
Campo de concentración de Sachsenhausen

 Cómo visitar el campo de concentración de Sachsenhausen

El campo de concentración se puede visitar completamente por libre, ya que la entrada es completamente gratuita (podéis coger una audioguía que cuesta 3€). Sin embargo, yo os recomiendo encarecidamente que para este tipo de visitas cojáis un tour organizado. No soy muy fan de ellos, pero en este caso ir con un guía que os explique lo que estáis viendo hará la visita mucho más interesante.

Nosotras contratamos el tour con Sandemans, la empresa con la que habíamos hecho el free tour el día anterior. Nos costó 14 € por persona (precio de estudiante), sin incluir el precio del billete de tren hasta allí.

También podéis contratar el tour aquí.

Cómo llegar

Para llegar hasta el campo, lo mejor es ir en transporte público. Si vais con el tour, iréis con el guía y no hay pérdida. Hay que coger la línia de S-bahn S1 hasta Oranienburg. Una vez allí, podéis ir caminando unos 20 minutos dando un paseo o bien coger el autobús 821 que sale de la estación y os dejará en la puerta del campo.

La visita

Llegando a Sansenhausen

Una de las mejores cosas que tiene darse el paseo desde la estación de tren hasta el campo de concentración es la posibilidad de ver con detenimiento el pueblo de Oranienburg. A simple vista, no parece nada especial, pero la cosa cambia si se es consciente de que las casas que hoy en día rodean el campo de concentración son aquellas en las que vivían las familias de los agentes de la SS (policía del régimen nazi) que se encargaban de la vigilancia y funcionamiento del campo.

Cuando vamos llegando a la entrada del campo, el paisaje se vuelve sorprendentemente bonito, ya que está situado en una zona de arboleda. Esto constituía un engaño para los presos que llegaban hasta allí. Cuando entraban en el campo, el paisaje cambiaba completamente a uno de desolación y completamente expuesto a las adversidades climáticas.

Paisajes en los alrededores de Sachsenhausen
Paisajes en los alrededores de Sachsenhausen

Entrando en el campo de concentración

Si vais con el tour guiado, lo primero que veréis será la maqueta del campo de concentración. Con ella os podréis hacer una idea de donde estáis una vez entréis en el campo en si. Con ella veréis que Sachsenhausen tiene forma triangular. Esto permitía una mejor vigilancia de los presos.

Después de una explicación muy interesante en la maqueta, fuimos hasta el edificio principal para entrar en el campo. Como veis en la foto, hay un reloj en lo alto que marca la hora a la que fue liberada el campo (23:07). En la puerta se encuentra la ya conocida frase de "Arbeit macht Frei", el lema de todos los campos de concentración: "El trabajo os hará libres", una completa burla a todos los presos, que fueron explotados, torturados y asesinados en ellos. Además el campo estaba completamente rodeado por una valla electrificada.

Edificio principal del campo
Edificio principal del campo
"Arbeit macht Frei"
"Arbeit macht Frei"

Cuando entráis veréis un gran patio, la Appellplatz, que era donde se hacía el recuento de los presos dos veces al día. Desde la torre principal se podía visualizar toda esta zona y estaba coronada con una metralleta amenazante, para evitar intentos de fuga, que nunca se llegó a disparar.

Barracones

Los barracones que veréis en el campo NO son todos los que había durante la época del Holocausto. Se han conservado algunos a modo de museo y para las visitas. El más famoso de ellos es el barracón 38, el que se puede ver por dentro y que ilustra la vida de los prisioneros judíos durante su estancia el campo, las condiciones inhumanas en las que tenían que vivir.

Letrinas en los barracones
Letrinas en los barracones

Este barracón es el único con un color más oscuro debido a un incendio que provocó un grupo neonazi en 1992. Se ha decidió conservar así sin restaurarlo para recordar lo que no debe volver a suceder.

Celdas de castigo

Quizá la primera pregunta que nos viene a la cabeza al saber que hay una cárcel dentro del campo es: ¿Una cárcel dentro de otra cárcel? Esto es una tortura psicológica para todos los presos del campo: siempre puede haber algo peor. Las celdas de castigo se usaban sobretodo para la tortura de presos políticos, principalmente comunistas. Allí estuvo retenido Martin Niemöller, una famoso evangelista.

Celdas de castigo
Celdas de castigo

Fosa de fusilamiento

El campo de concentración de Sachsenhausen tenía una fosa de fusilamiento donde se mataba a los presos de guerra. Esto era ilegal, ya que aquel que se rinde en campo de batalla no podía ser asesinado.

Fosa de fusilamiento
Fosa de fusilamiento

Cámara de gas

La cámara de gas de Sachsenhausen tenía una capacidad de aproximadamente unas 400 personas. No esperéis ver la cámara de gas original. De hecho, solo queda el lugar en el que estaba situada y se ha construido un memorial en honor a todos los que murieron en el campo. Este es lugar donde se hacen ceremonias y se recuerda a las victimas. Cuando nosotras fuimos, encontramos a grupo de israelitas (el guía nos dijo que probablemente eran descendientes de algunas víctimas del campo).

Memorial a las personas asesinadas en Sachsenhausen
Memorial a las personas asesinadas en Sachsenhausen

Al lado veréis unas ruinas. Este es el lugar donde se situaban los hornos crematorios.

Barracones de la enfermería

La última visita que hicimos con el tour fue al barracón de la enfermería. Confieso que soy un poco aprensiva y lo pasé muy mal. De hecho, tuve que salirme sin haber acabado de verlo todo.

Este lugar es donde se hacía un poco de propaganda del campo hacía el exterior, ya que era un lugar que se encontraba en buen estado y se publicitaba como un lugar en el que se atendía a los presos. En realidad, era solo enfermería para los agentes de la SS. A los presos los torturaban y hacían experimentos con ellos. Además, en la parte del sótano se encuentra el depósito de cadáveres. Aquí es donde yo no aguanté más, ya que huele muy fuerte debido a los productos químicos que utilizan para conservar el lugar.

Barracones de la enfermería
Barracones de la enfermería

Monumentos en el campo

Visitando Sachsenhausen encontraréis varios memoriales. Uno de los más famosos se encuentra en el patio principal. Está situado en el mismo lugar en el que lo estaba la horca, un elemento de castigo público. Veréis que está lleno de piedras, como marca la tradición judía: "las piedras no se marchitan como lo hacen las flores".

Memorial en honor a las victimas
Memorial en honor a las victimas

El memorial de Sachsenhausen fue abierto el 22 de Abril de 1961, por la RDA y fue entonces cuando se costruyó este memorial. Cada triangulo representa cada una de las diferentes nacionales de los presos que pasaron por el campo.

Memorial soviético
Memorial soviético

Finalmente, justo al lado del barracón de la enfermería hay unas placas conmemorativas a todos los presos que pasaron por allí, incluyendo una dedicada a los 1100 prisioneros españoles que sufrieron las condiciones inhumanas de "vivir" en Sachsenhausen.

Placa dedicada a los prisioneros españoles
Placa dedicada a los prisioneros españoles

Reflexión final: ¿por qué visitar un lugar así?

En un mundo en el que el turismo está siempre condicionado por tener la mejor foto del lugar que visitamos y colgarla en Instagram y visitar todos los lugares famosos de un país, creo que es necesario plantearse esa pregunta antes de visitar un sitio como un campo de concentración y saber por qué queremos verlo.

En mi caso, creo plenamente en eso que dice que "Quien no conoce su historia, está destinado a repetirla", creo que para conocer nuestro presente, tenemos que conocer el pasado. Pese a que sea imposible para nosotros llegar a hacernos una idea de lo que vivieron las personas que fueron encarceladas y torturadas en campos de concentración, visitándolos en cuando más nos podemos acercar a saberlo. Será duro, pero quizá (y sólo quizá) sirva para que nos volvamos un poco más respetuosos y tolerantes.


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