La Calzada del Gigante: todo lo que hay que saber para visitarla
Toda la isla de Irlanda es mágica. Sus leyendas, mitos y la cultura celta nos transporta a esos cuentos de hadas que tanto hemos escuchado. Sin embargo, si hay un lugar en el que se respira esa magia por completo, ese es la Calzada del Gigante. Una atracción que lo combina absolutamente todo: naturaleza, ciencia y leyenda. ¿Quieres saber más sobre este lugar? ¡Sigue leyendo!
¿Qué encontrarás en este post?
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Origen y leyenda de la Calzada de Gigante
Cuenta la leyenda que había dos gigantes: Finn MacCool, que vivía en Irlanda, y Benandonner, que vivía en Escocia. Ambos gigantes estaban peleados y un día decidieron retarse a ver quién era el más fuerte. Para llegar hasta Escocia, Finn creó un camino. Sin embargo, el trabajo era tan cansado que se durmió.
Poco después, el gigante escocés llegó a Irlanda y reclamó ver a Finn. La esposa de este, que en cuanto vio a Benandonner se dio cuenta de que su marido no tenía nada que hacer contra ese gigante le dijo que no gritara o despertaría al hijo de ambos mientras señalaba al dormido Finn.
El gigante escocés entró en pánico pensando que si el niño era tan grande, ¡cómo sería el padre! Así que huyó corriendo, rompiendo el camino a su paso y formando así la Calzada del Gigante.
Pese a que esta historia es lo que le proporciona magia al lugar, la formación real de la calzada no deja de ser igual de sorprendente. Se formó hace 60 millones de años, cuando el condado de Antrim tenía una gran actividad volcánica. La lava de los volcanes se solidificó rápidamente creando las columnas que podemos ver hoy en día.

Cómo llegar a la Calzada del Gigante
En coche
Si estás haciendo un road-trip por Irlanda, lo más seguro es que llegues hasta la Calzada en tu coche de alquiler. Si pones el gps, lo encontrarás sin ninguna dificultad. Se encuentra a pocos kilómetros de la localidad de Bushmills, así que yo te aconsejo alojarte cerca para poder llegar a primera hora de la mañana.
Dónde aparcar
Solo llegar te encontrarás aparcamiento justo al lado del centro de visitantes. Nosotros llegamos antes de las 9 y no había nadie vigilando, pero cuando nos fuimos ya se empezó a llenar y te piden el ticket del parking al salir. En general este parking es más caro (11,50 £) que los de alrededores. Si continuáis la carretera encontraréis otros más baratos o incluso gratis. Nosotros encontramos uno al lado de una estación de tren por el que nos cobraron 6£.
En transporte público
Es posible llegar en transporte público hasta la Calzada del Gigante, sobretodo si salís desde Belfast. La mejor opción es tomar un tren hasta Coleraine y desde aquí coger un autobús que nos deja justo al lado de la calzada.
? Con tour organizado
Si tu viaje se centra en alguna de las ciudades de Irlanda como Dublín o Belfast y no te apetece alquilar un coche, la mejor opción es ir con un tour organizado en el que en un día te llevan hasta la Calzada del Gigante y te vuelven a dejar en la ciudad.
La visita
La mejor opción para visitar la Calzada del Gigante es llegar a primera hora de la mañana y evitar el bullicio de los tours que empiezan a llegar sobre las 10. Lo mejor para ello es alojarse cerca. Nosotros elegimos este alojamos en este hotel que está a apenas 10km del lugar y llegamos un poco antes de las 9 de la mañana.
Si entras en la página oficial de la calzada te dirá que la entrada cuesta 11,50 £. Sin embargo, esto solo se tiene que pagar si pasas por el centro de visitantes (que abre a las 9 de la mañana). La entrada incluye el parking y una audioguía, pero si lo quieres evitar, no tienes más que cruzar el puente que está justo pasado el parking y seguir el sendero hasta llegar a la Calzada. También hay un autobús que recorre el kilómetro de distancia que hay entre el centro y la calzada por 1£, pero yo os recomiendo encarecidamente hacerlo andando.

Al empezar nuestro día temprano, pudimos disfrutar del camino prácticamente solos. Las vistas de la costa irlandesa son impresionantes, así que no te las pierdas. Además, iréis encontrando paneles informativos en el que os explica curiosidades del famoso gigante Finn, aquí un ejemplo:

Poco después llegamos hasta la «puerta» y nos adentramos entre las columnas que forman la Calzada. El paisaje es precioso y poder recorrer esas construcciones de lava solidificada merece mucho la pena. Además de los famosos hexágonos, podéis encontrar otras rocas a las que les han puesto nombres relacionados con la leyenda de los gigantes, como por ejemplo «la bota de Finn«.




