Después de acostarnos tarde la noche anterior debido a nuestra visita al Tívoli que ya os contamos en el post anterior, hoy nos tocaba levantarnos pronto para ir al castillo de Rosenborg, una preciosidad al norte de la ciudad.

Hoy en día se pueden visitar muchas de sus salas y es el lugar donde se guardan las joyas de la corona, que también podéis visitar y estar blindadas por una puerta de al menos 30cm. La entrada cuesta 105 DKK (70 DKK estudiantes). También podéis comprar una entrada combinada con el palacio Amelienborg, sin embargo en este segundo sólo hay un pequeño museo, ya que al ser la residencia real el interior no se puede visitar.

Llegando a Rosenborg
Llegando a Rosenborg

Ronseborg fue construido por Christian IV como casa de campo a principio de los años 1600 y acabó siendo la residencia favorita del rey.

Más tarde, en 1700, Rosenborg dejó de usarse como residencia y paso a ser un lugar donde los reyes guardaban las riquezas y sus objetos de más valor. Finalmente, en 1837, se abrió al público como museo.

Hoy en día se pueden visitar 5 plantas:

  • Segunda planta: Aquí podréis encontrar el Gran Salón donde se muestran los tronos de los reyes, bien protegidos por tres imponentes leones de plata, fabricados en 1670. Además, se pueden visitar el gabinete de cristal y el gabinete de porcelana, que contienen piezas únicas traídas de otras partes del mundo.
  • Primera planta y planta baja: En estas plantas podéis encontrar las cámaras y habitaciones de los reyes y reinas que han pasado por el castillo, todas ellas ornamentadas y con objetos de la época.
  • Sótano: Esta parte del castillo es un museo donde se exponen toda clase de armas que se usaban. Las más impresionantes en nuestra opinion son las que están talladas en marfil. Además también podeís ver las botellas del vino de Ronseborg, un vino blanco de la década de 1590. Hoy en día las botellas están vacias y el vino se conserva en depósitos de acero que se encuentran en otra sala de esta misma planta.
  • Sótano/tesoro: Probablemente es la sala más visitada y más fotografiada del castillo. En esta sala es donde se guardan las joyas de la corona, custodiadas por la puerta de unos 20 cm de ancho. Estas joyas se componen de cuatro juegos de joyas decoradas con perlas, rubíes y otras piedras preciosas. Sólo pueden ser utilizados por la reina y sólo en Dinamarca. La reina Sofía Magdalena en 1746 decretó que las joyas no debían pertenecer a una sola persona, si no que eran propiedad de la Corona. Además, hay una vitrina donde se exponen las coronas reales y que está constantemente rodeada por turistas haciendo fotos (me recordó un poco a la Mona Lisa en Versalles…).

Una vez finalizada nuestra visita por Rosenborg pasamos un rato recorriendo los maravillosos jardines que tiene a su alrededor. Al igual que observamos en el Kastellet, a parte de turistas, los daneses vienen a esta parte de la ciudad a pasear, hacer deporte e incluso tumbarse en el césped a leer o a pasar un rato. ¡Nos encantó!

Jardines de Rosenborg
Jardines de Rosenborg
En familia por los jardines de Ronsenborg
En familia por los jardines de Ronsenborg

Una vez finalizada nuestra visita en este maravilloso castillo nos fuimos para el centro de la ciudad a comer y a ver lo último que nos quedaba: la catedral de Copenhague. Por fuera nos sorprendió, ya que sus columnas recuerdan mucho al estilo griego.

Catedral de Copenhague
Catedral de Copenhague

Esta iglesia fue reconstruida varias veces debido a los incendios que atacaron Copenhague y es la sede de la iglesia luterana de Dinamarca.

La primera iglesia se consagró en marzo del año 1200 y su construcción era de tipo románico. En 1314 esta iglesia fue arrasada por un incendio y en su lugar se levantó una nueva iglesia, esta vez hecha de ladrillo y su estilo ya no era románico sino gótico.

Siglos más tarde, por el año 1728 está iglesia volvió a ser pasto de las llamas y tuvo que ser sustituida por una nueva. La reconstrucción se realizó en tiempo récord ya que en 1738 estuvo ya todo listo para una nueva consagración de este edificio. Si bien esta reconstrucción se realizó en tiempo récord, también fue la que menos tiempo duró, ya que, en 1807 un bombardeo británico propició la caída de la torre y la destrucción casi total del interior de la iglesia.

Ya después de este incidente se volvieron a re-emprender las obras que darían a luz al templo que hoy podemos encontrar en la ciudad de Copenhague. En este caso se mantuvo la torre medieval y el nuevo edificio se levantó sobre los muros de la iglesia anterior debido a la falta de recursos.  Esta nueva reconstrucción incluye un neo-clásico, con frontón y relieves. Estas obras acabaron en 1829.

Una vez visitada la Catedral decidimos buscar la librería que nos recomendó el guía del free-tour para comprar una copia de los cuentos de Andersen en inglés. Nos comentó que en las tiendas de souvenirs era fácil encontrar un pequeño recopilatorio o, incluso, cuentos sueltos en nuestro propio idioma. Sin embargo, también nos explicó que si no nos importaba leer en inglés la librería que nos recomendaba tenía recopilaciones muy completas en unas ediciones que valían mucho la pena. ¡Así que allí nos fuimos!

Concretamente la librería se llama Arnold Busck y está situada justo al lado de la torre redonda. Su dirección es Købmagergade 49.

Por la noche aprovechamos para visitar a Adrià. Cenamos con todos sus compañeros de piso en una velada que, lejos de depararnos comida típica danesa, nos permitió conversar con ellos y poner en comparación las diferencias socio-culturales entre España y Dinamarca.

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