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País Vasco Día 5: Bosque de Oma

Después de haber pasado cuatro días fantásticos en el País Vasco, nos tocaba disfrutar de nuestro último día en el norte del País. Así que hicimos las maletas, cargamos el coche y nos dirigimos hacía nuestra última visita del viaje; el maravilloso Bosque de Oma.

¿Qué es el Bosque de Oma?

El bosque de Oma está situado en la reserva de la biosfera de Urdaibai, muy cerca de Guernica y consiste en un conjunto de árboles que han sido pintados de manera que se pueden apreciar un total de 47 figuras determinadas desde una perspectiva específica. Fue pintado por el artista Agustín Ibarrola entre los años 1982 y 1985.

Bosque de Oma
Bosque de Oma

¿Cómo llegar?

La única manera de llegar es en coche. Nosotros fuimos desde Mundaka, en el mapa os dejamos el recorrido. El coche se aparca al lado del restaurante Lezika, donde hay varias plazas para coches y algunas mesas para hacer pic nic.

El recorrido

La excursión por el bosque de Oma es un recorrido circular en el que se parte del restaurante y se llega al mismo por otro lugar. El recorrido total a caminar son unos 7,4km, aproximadamente 3 km para llegar hasta la zona pintada y el resto para volver. La excursión no tiene mucho desnivel y es fácil de hacer.

Os recomendamos que antes de ir, pidáis en información un pequeño mapa en el que hay una lista de todas las figuras que hay con su título. Esto os ayudará a entender qué representa cada una de ellas. También lo podéis encontrar en este enlace.

Nuestra experiencia

Una vez aparcamos el coche en el restaurante bien temprano, empezamos a caminar adentrándonos en el parque natural, rodeados de naturaleza pura y de colores rojizos típicos en esta época del año.

Empezamos a caminar hacia el bosque pintado
Empezamos a caminar hacia el bosque pintado
Rodeada de naturaleza
Rodeada de naturaleza

Después de caminar (la mayor parte del tiempo en subida) durante unos 3km (1 hora aproximadamente) llegamos a una intersección que por fin nos dice que estamos llegando. ¡Nos quedan solo 250 metros hasta él!

¡Solo 250m!
¡Solo 250m!

Así que bajamos por unas escaleras y al final vemos la primera de las figuras: Invitación al beso, en la que vemos que si nos ponemos en la perspectiva correcta (que está marcada en el suelo con una flecha indicando hacia dónde hay que mirar), vemos aparecer la figura de unos perfectos labios.

Invitación al beso
Invitación al beso

Y no muy lejos de allí nos encontramos lo que yo llamé el corazón del bosque, el centro del bosque pintado y donde se encuentran las dos figuras que más me gustaron. Una de ellas, probablemente la más conocida y la más fotografiada, es El arco iris de Naiel, una figura que el artista dedicó a su nieta Naiel y en la que se refleja perfectamente el ideal del bosque; esa mezcla entre naturaleza, arte y, sobretodo, color.

El arco iris de Naiel
El arco iris de Naiel
En familia por el bosque de Oma
En familia por el bosque de Oma

Si nos adentramos un poco más en el bosque podemos encontrar otra zona que me encantó, la que está formada por un montón de ojos. En esta parte podemos encontrar varias figuras que se pueden apreciar desde diferentes puntos de vista. Entre ellas veréis El ojo grande, Miran igual que tú, Ojos de pasado y del presente y La vida tiene más ojos que yo aunque me cambie de sitio y multiplique mi visión (¡vaya título!). Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que nos dejamos algunas de las fotos que hicimos.

Ojos...
Ojos…
Bajo el gran ojo
Bajo el gran ojo

A partir de aquí el recorrido se vuelve más lineal por un camino marcado. Nosotros nos dedicamos a mirar una a una todas las figuras e intentar entender su significado (ya que a veces no es fácil). Os dejamos algunas de ellas, aunque creo que ninguna fotografía hace justicia a lo que es ese lugar en realidad.

Rayas azules en Oma
Rayas azules en Oma

No somos nadaDespués de pasarnos un buen rato en el bosque, llegó la hora de volver al coche para poner rumbo a casa. El camino de vuelta se nos hizo un poco más pesado que el de ida, aunque nos sorprendió que el paisaje era totalmente diferente. Si bien al ir habíamos recorrido bosque, la vuelta se hace por un camino por el valle, por lo que nos encontramos rodeados de montañas y algunas granjas.

Vistas de vuelta al coche
Vistas de vuelta al coche
Vistas de vuelta al coche
Vistas de vuelta al coche

Una vez llegamos de nuevo al restaurante, comimos unos bocadillos que habíamos preparado en una de las mesas de pic-nic y en cuanto acabamos pusimos de nuevo rumbo a Barcelona.

Aquí acababa nuestro viaje al País Vasco, un lugar que me ha sorprendido y al que desde luego volveré con Víctor. Y aquí también acaban nuestros posts sobre este viaje. Si os habéis perdido alguno los podéis leer aquí:

Preparativos del viaje

Día 1: Barcelona-San Sebastián

Día 2: San Sebastián-Bilbao

Día 3: Bilbao-Mundaka

Día 4: San Juan de Gaztelugatxe, Mundaka y Guernica

¡Hasta el próximo post, viajeros!

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