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País Vasco Día 2: San Sebastián-Bilbao

Nuestro segundo día en el País Vasco empezó con unas maravillosas vistas a la playa de San Sebastián desde el balcón de nuestra bonita habitación.

Como ya comentamos, la Pensión Peñaflora, no dispone de servicio de desayuno, pero sí que nos dieron unos vales de descuento para una cafetería cercana, así que allí nos fuimos a desayunar. La verdad es que el local estaba muy bien, pero nos enfadamos un poco porque no nos hicieron el descuento, ya que nos dijeron que deberíamos haber entregado los vales antes de consumir… ¡En fin!

Vistas desde la habitación
Vistas desde la habitación

Una vez con el estómago lleno recogimos las maletas, las llevamos hasta el coche, preparado para partir aquella misma tarde hacia Bilbao y nos fuimos caminando hasta el peine de los vientos, recorriendo toda la magnífica playa de la Concha.

La playa de la Concha está considerada una de las mejores de España y tiene forma de medialuna. Tiene aproximadamente 1,3 km de longitud y es un lugar ideal para pasear y hacer deporte. De hecho, a las orillas de la playa hay un spa y gimnasio y se puede ver como los usuarios bajan a la playa a darse un baño y luego vuelven a entrar en el recinto.

Playa de la Concha
Playa de la Concha
Playa de la Concha
Playa de la Concha

Para los que estamos acostumbrados al mar Mediterráneo, una de las cosas que más nos sorprende del norte son las mareas. Es increíble ver cómo poco a poco el agua se va acercando cada vez más para luego retirarse. De hecho, parte del recorrido hacia el Peine de los Vientos lo hicimos por la arena y hubo un rincón en particular del que me enamoré, unas rocas llenas de musgo que estaba deseando volver a ver a la vuelta y mi sorpresa fue que horas después estaban cubiertas de agua.

Playa de la Concha con marea baja
Playa de la Concha con marea baja

A unos 700m de la playa se puede ver la Isla de Santa Clara, a la que se puede acceder con unos barcos que salen desde el puerto. Cuenta con un pequeño faro al que se puede subir y una playa (pero ojo, ¡sólo en marea baja!).

Isla de Santa Clara desde la Concha
Isla de Santa Clara desde la Concha

Después de lo que fue un buen rato caminando y haciendo fotos, llegamos al Peine. Esta escultura está situada al final de la playa de Ondarreta y fue diseñada por Eduardo Chillida. Esta formada por tres esculturas de acero de 13 toneladas que se encuentran incrustadas en las rocas. Tal y como dijo el propio autor, quiso crear un espacio de diálogo entre el mar, el viento, el hierro y las rocas y lograr que el viento entre “peinado” en la ciudad. ¡Y vaya si lo consiguió!

Peine de los Vientos
Peine de los Vientos

Es una maravilla ver cómo las olas rompen contra las rocas. En esta página web http://peinedelviento.info/ podéis encontrar información sobre su construcción y fotos de cómo se construyeron y se pusieron en su lugar actual ¡Impresiona!.

Peine de los Vientos
Peine de los Vientos

Después de pasar un buen rato contemplando la escultura e intentando sacar alguna foto sin ningún turista infiltrado, cogimos el funicular que sube al Monte Igeldo, que tiene las mejores vistas de la Concha y de toda la ciudad. Este funicular se coge muy cerca del Peine de los Vientos, desde la estación del funicular y el billete cuesta 3,15€ ida y vuelta.

Estación del funicular
Estación del funicular
Funicular que sube al Monte Igeldo
Funicular que sube al Monte Igeldo

En la cima hay un parque de atracciones, aunque la mayoría están solo abiertas los meses de verano. No exageramos si decimos que hay que subir al Monte Igeldo sí o sí, si se visita San Sebastián. Las imágenes hablan por si solas.

Atracciones en el Monte Igeldo
Atracciones en el Monte Igeldo
Playa de la Concha desde el Monte Igeldo
Playa de la Concha desde el Monte Igeldo
Disfrutando de las vistas
Disfrutando de las vistas

Después de pasar un buen rato en ese maravilloso mirador, bajamos de nuevo con el funicular y volvimos al casco antiguo de San Sebastián a comer. Para ello, recorrimos de nuevo toda la Concha y como ya hemos mencionado, la marea había subido y nos encontramos con que los sitios por los que habíamos estado caminando, las escaleras por las que habíamos subido y las maravillosas piedras que encontré estaban cubiertas de agua.  Así que no tuvimos más remedio que andar por el paseo marítimo esta vez.

Playa de la Concha con marea alta
Playa de la Concha con marea alta
Rincones del paseo marítimo
Rincones del paseo marítimo

Como ya comentamos en nuestro post anterior, el casco viejo de San Sebastián es la mejor zona donde comer. Hay muchísimos restaurantes donde comer pintxos y menús. Y pese a que había muchos donde elegir…nos fuimos al peor de todos, que aunque era barato la comida no merecía nada la pena.

Cuando acabamos, y con un mal sabor de boca…pusimos rumbo a lo último que queríamos ver de la ciudad, que era la Catedral del Buen Pastor y la famosa ria. Esta catedral es de estilo neogótico y fue construida e inaugurada en 1897 y tiene un campanario de 75m de altura.

De camino a la catedral
De camino a la catedral

El interior de esta Catedral me sorprendió muchísimo por sus vidrieras. Quizá no le tengan nada que envidiar a las de Notre Dame o a a las de otras iglesias que hemos visto, pero coincidió que la luz que había en ese momento del día era espectacular y los colores se reflejaban en las paredes de piedra. En las fotos quizá no se aprecia muy bien, pero fue un espectáculo de color realmente impresionante.

Colores en la Catedral
Colores en la Catedral
Detalles del interior de la catedral
Detalles del interior de la catedral

La siguiente y última visita a la ciudad de San Sebastián la dedicamos a pasear por al lado del río Urumea, el cual desemboca en esta bonita ciudad y es un paisaje precioso. Durante el camino se pueden recorrer los seis puentes que cruzan de un lado a otro del río, cada uno con su estilo particular. Sin embargo, el que destaca por encima de todos es el puente de María Cristina. Este puente fue construido en 1893 y es famoso por su gran ornamentación y por las esculturas situadas a los extremos del mismo.

Vistas al río desde el Puente de María Cristina
Vistas al río desde el Puente de María Cristina

Sin embargo, quizá el puente más famoso de la ciudad es el de Zurriola, que está situado justo en frente de la desembocadura del río y al lado del Palacio de Congresos del Kurssal. Son muy conocidas sus curiosas farolas, que aparecen en muchas postales y fotos de San Sebastián.

Vistas al puente Zurriola y a San Sebastián
Vistas al puente Zurriola y a San Sebastián
Farolas del puente Zurriola
Farolas del puente Zurriola

Así pues, con estas maravillosas vistas de la desembocadura del río le dijimos adiós a San Sebastián para poner rumbo a nuestra siguiente parada en la ruta por el País Vasco: Bilbao. Fuimos a buscar el coche al parquing de la Concha y después de un gran atasco para salir de la ciudad y otro para entrar en  Bilbao, llegamos a la capital en 1h 30′.

En Bilbao, dejamos el coche en el parquing del Arenal que está cerca del casco antiguo de la ciudad, donde estaba situado nuestro alojamiento. y nos costó unos 20€ las 24h. Una vez aparcado el coche, nos instalamos en Bilborooms, el alojamiento que habíamos reservado para esa noche.

Habitación en Bilborooms
Habitación en Bilborooms

Finalmente, para acabar el día con un buen sabor de boca, fuimos a hacer uno de los imprescindibles en Bilbao, ver el museo Guggenheim iluminado por la noche y tengo que decir que nos encantó. Si de día ya impresiona (como comprobaríamos al día siguiente), la iluminación por la noche es increíble.

Puente de Calatrava de camino al Guggenheim
Puente de Calatrava de camino al Guggenheim
Museo Guggenheim iluminado
Museo Guggenheim iluminado

Y con esta vista tan fantástica del monumento más emblemático de Bilbao se acaba el Post de hoy. Esperamos que os haya gustado.

¡Hasta la próxima!

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